¿Uso esmalte acrílico o esmalte sintético…? Quizá te hayas preguntado alguna vez cuál es mejor, y hayas tenido dudas razonables sobre las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos. ¿Sabes en qué aplicaciones se comporta mejor cada tipo de esmalte…? No te atormentes más. En este post te vamos a explicar de forma sencilla en qué se diferencian, cuándo aplicar cada fórmula y cómo trabajar con ellos de forma fácil.

Si nos fijamos en los resultados, las principales diferencias entre esmalte acrílico y esmalte sintético tienen que ver con los tiempos de secado, la película que dejan y los compuestos orgánicos volátiles que emanan de las pinturas. Pero vamos a empezar por el principio: la formulación de cada uno de ellos…

En qué se diferencian el esmalte acrílico y el esmalte sintético

La fórmula de cada tipo de esmalte es diferente. El esmalte acrílico está hecho con resinas acrílicas y tiene como base el agua; necesitamos agua para diluirlo y para limpiar las brochas y/o rodillos que utilicemos. El esmalte sintético está hecho a base de resinas, por lo que se necesita un disolvente específico como el aguarrás u otros para diluirlo; las herramientas empleadas para su aplicación deben sumergirse en disolvente para su limpieza.

Precisamente por su componente principal al esmalte acrílico se le llama también esmalte al agua, y al esmalte sintético, esmalte a base de aceite o esmalte oleoso.

Cuando se aplica una capa de pintura, se comienzan a evaporar los disolventes (en el caso del esmalte sintético) o el agua (en el esmalte acrílico). Es lo que llamamos «secado»,  un proceso más complejo de lo que parece, en el que se suceden fases de evaporación y difusión, hasta desencadenar la formación de un film o película. Precisamente ese proceso es distinto en el esmalte al agua y en el esmalte a base de aceite, y la razón por la que algunos pintores profesionales aún se resisten al esmalte acrílico.

Durante mucho tiempo los esmaltes siempre fueron oleosos. Lo sabemos bien en Pinturas Sanguino, nuestra tienda de pinturas en Madrid, con venta de pinturas online, que acumula más de 30 años de historia… Parecía que las propiedades de los esmaltes al aceite nunca iban a alcanzadas (ni mucho menos superadas) por las formulaciones a base de agua. Sin embargo, los esmaltes acrílicos han ido mejorando su composición, y hoy sus ventajas superan ampliamente algunos de sus antiguos inconvenientes. Precisamente de las ventajas e inconvenientes vamos a hablarte ahora…

Ventajas del esmalte acrílico vs. ventajas del esmalte sintético

Si no eres profesional, el esmalte acrílico se considera más fácil de usar que el oleoso. Su principal ventaja es que tiene tiempos de secado muy cortos (los esmaltes de Little Greene tardan una hora), se lija muy bien, apenas tiene olor y no emite compuestos orgánicos volátiles.

Por su parte, el esmalte sintético es un producto económico y versátil, pero tiene una gran desventaja: su largo tiempo de secado (hay que esperar al día siguiente para que seque por completo, aunque «se sienta» seco a las 4-6 horas). Otro inconveniente es su olor es intenso y persistente. Además, los esmaltes al aceite tradicionales emitían más compuestos orgánicos volátiles, una desventaja que han superado los productos de Little Greene, hechos a base de aceites vegetales.

Entre los profesionales, se cita siempre la mayor densidad del esmalte al aceite. Y es verdad que tiene más cuerpo que el esmalte acrílico. Por ejemplo, 3 capas de esmalte sintético en otros materiales que no sean ni DM ni metal equivalen a 4 capas de esmalte acrílico. En el mismo sentido se quejan estos profesionales de que, en sus trabajos con esmalte acrílico, se notan las pasadas de brocha (¿quizá no están utilizando la adecuada…?).

El caso es que el esmalte acrílico se está imponiendo poco a poco por sus indudables ventajas. No obstante, sigue habiendo algunas aplicaciones en las que es mejor utilizar esmalte sintético. Veamos cuáles son las aplicaciones más adecuadas en cada caso…

En qué materiales usar esmalte acrílico y en cuáles esmalte oleoso

En general, hoy se considera más adecuado usar esmalte acrílico en puertas, molduras y zócalos. También en paredes interiores paneladas en madera, y para lacar superficies de madera o DM que vayan a estar en interiores (por ejemplo, muebles).

El esmalte al agua también se aplica, cada vez más, en paredes en las que se busca el máximo de lavabilidad y resistencia, por ejemplo, las de cocinas, cuartos de niños, casas en las que hay perros…

Sin embargo, los esmaltes al aceite son muy resistentes a los rayos UV y a la intemperie en general, por lo que se consideran más adecuados para acabados de exterior (puertas de entrada, marcos de ventanas, muebles de exterior y objetos de hierro…). También se utilizan para elementos de metal como radiadores y cañerías vistas.

Esmaltes acrílicos de Little Greene

Si eres aficionado a la pintura y nos permites un consejo, nosotros recomendamos el esmalte acrílico de Little Greene para la mayoría de aplicaciones de interior, incluida la pintura de muebles de cocina y puertas de interior.  En función del acabado que prefieras (más mateo o más brillo), puedes optar entre dos de los esmaltes acrílicos de Little Greene: Intelligent Eggshell Paint o Intelligent Satinwood Paint.

Su principal diferencia con el resto de esmaltes está en su fácil uso, su capacidad para rellenar superficies no del todo perfectas, y lo bien que se lija entre capas para conseguir un acabado sedoso y perfecto.

Para aplicaciones en exterior, suelos y, en general, para cualquier uso que necesite más resistencia, Little Greene también cuenta con esmaltes oleosos.

[Puedes consultar en nuestro blog un interesante artículo sobre el tema: Guía para elegir el acabado de Little Greene. ]

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